
LA GENÉTICA ES UN VERDADERO MISTERIO. Muchos de vosotros conocéis al Sr. Herrera (Rubén, el abuelo, para enterdernos). Pues ayer estuve en un concierto muy especial. Resulta que, por desgracia para ella, este tipejo tiene una sobrina. Esta sobrina, además de tener un porte que dista mucho del de su tío, es compositora y pianista de alta talla. Aunque en el panorama andaluz no ha tenido demasiado apoyo, ha llevado a cabo dos proyectos bastante curiosos, donde mete por flamenco composiciones de Bach y Mozart. Ha tenido que ser una conocida firma de automóviles y motocicletas la que ha dotado de los recursos sufientes a esta chica para llevar a diferentes lugares de España uno de estos montajes. En el teatro Lope de Vega pudimos disfrutar de una noche muy emotiva, en compañía de su familia. Estuvo acompañada de violonchelo, violín y clarinete (por la parte clásica), y guitarra, percusión, cantaor y cantaora (por la parte flamenca). Aunque podrían mejorarse diversos aspectos, la apuesta, de alguien de la tierra, merece el apoyo, o por lo menos, el beneficio de la duda. Un espectáculo que necesitará de alguna que otra mano para poder formar parte de la bienal de Sevilla o del festival de Jerez, pero que tiene asegurado el público de Despeñaperros para arriba. Lo dicho, Rubén se quedó con el lado menos amable de los genes.